Presentación de "Mas claro agua"

ACTIVIDADES
El agua como servicio público
Alrededor del libro "Más vale agua. El Plan de saqueo del Canal de Isabel II" de la Plataforma contra la privatización del CYII y la Marea Azul, editado por Traficantes de Sueños.
Miércoles 25 de marzo, 19.00 horas. Con la presencia de Jesús R. Navas, Eduardo Mangada y Javier Espinosa.

   Como suele suceder en estas historias, la crónica del intento de privatización del Canal de Isabel II viene de lejos. Sin embargo, la emergencia de la mayor crisis económica que ha sacudido España en mucho tiempo, ha agudizado las contradicciones. Sin negar que habría algunas consideraciones que se podrían hacer sobre la eficiencia de los servicios públicos ―especialmente en lo relacionado a los cargos políticos que supervisan cada uno de los servicios, la crisis económica ha servido para repetir hasta la saciedad el mantra neoliberal: los servicios públicos ya no son sostenibles como lo eran en épocas de bonanza y la privatización es la única salida para una gestión eficiente de estos servicios. Las Mareas de todos los colores que los últimos años han protagonizado masivas manifestaciones  tienen en común precisamente el rechazo a los procesos puestos en marcha desde las propias instituciones para trasladar a la esfera privada la gestión de los servicios públicos. De entre todas ellas, la Marea Azul ha visibilizado a todos aquellos que defienden el mantenimiento de la gestión pública del ciclo integral del agua y, en concreto, la paralización de la privatización del Canal de Isabel II. De este asunto trata Más claro agua. El plan de saqueo del Canal de Isabel II.

   "Contra el saqueo de lo publico", el artículo de José Manuel Naredo que sirve de introducción al libro, es un análisis preciso que podría servir de fundamento teórico a muchas de las reivindicaciones favorables a la gestión pública. En la línea de lo sugerido más arriba, Naredo profundiza en la peligrosa colusión de intereses privados con lo público: 
"El afán de promover el negocio privado asociado a la privatización de lo público se ha visto impulsado en los últimos tiempos de crisis por una confluencia perversa. Por una parte, la atonía de la actividad económica ordinari induce a los intereses privados a buscar nuevos nichos de negocio ligados al manejo y la privatización de lo público. Por otra, la caída de la recaudación de impuestos y la crisis presupuestaria empuja a las administraciones locales y regionales a salir del atolladero por el fácil camino de hacer caja vendiendo patrimonio, por mucho que ello suponga para la ciudadanía, y para las propias administraciones  locales y regionales, pan para hoy y hambre para mañana."
  Sin embargo, más adelante es donde expone con máxima claridad la que quizá sea la razón principal por la que el ciclo integral del agua, enfocado al suministro a la vida en común de las personas, es menos susceptible de ser privatizado que casi cualquier otro servicio público:
"El confusionismo reinante arranca de haberse divulgado hasta la saciedad la consideración del mercado como panacea, con sus supuestas funciones benéficas ideales, cuando a la vez la palabra mercado se utiliza para designar indiscriminadamente todos los intercambios en los que media precio, calificándolos sin más de intercambios mercantiles. Pero los intercambios no acostumbran a ser, sobre todo en el caso del agua, libres, competitivos, transparentes, ni perfectos. En otras palabras, que las compraventas de agua a las que se llama mercado no suelen ajustarse al modelo ideal indicado, ni sus resultados tiene por qué ser, por principio, recomendables. Es más, los servicios de abastecimiento y saneamiento de agua urbana se prestan normalmente en régimen de monopolio y en este caso la teoría económica vaticina unánimemente que si el monopolista se mueve guiado por el afán de lucro su gestión será perjudicial para los usuarios, sobre todo en el caso de un bien tan irrenunciable para la población. De ahí que la meta del empresario no sea la de competir en un mercado libre, sino la de erigirse en monopolista y de ahí lo atractiva que puede resultar la gestión privada de un «monopolio natural» como es el CYII y de sus cuantiosos bienes patrimoniales. Y cualquier resultado de la pelea público-privado no enfrenta a la planificación con el mercado, sino a una planificación para la ciudadanía con otra planificación para el beneficio."
   A grandes rasgos, los diferentes artículos que componen Más claro agua son un desarrollo de este párrafo: una aclaración de las ventajas que supone para la ciudadanía la gestión pública del Canal de Isabel II, pero también una descripción de las connivencias que vienen aparejadas a un proyecto de privatización y que supondrían una factura inasumible para la sociedad. Es digno de resaltar como los ejemplos de experiencias procedentes de otros lugares son uno de los elementos más enriquecedores de la argumentación: desde la respuesta ciudadana conocida como las Guerras del Agua de Cochabamba, en Bolivia, hasta los procesos remunicipalizadores de la gestión de los servicios del agua en Berlín y, sobre todo, en París.

   El tema del agua es de una enorme complejidad, no sólo por las privatizaciones: inundaciones, desbordamientos de ríos, trasvases, riegos, problemas con el suministro urbano, etcétera. Precisamente por eso es completamente inaceptable que se realicen maniobras en la oscuridad para definir el futuro del agua. Es necesario que este debate sea público y que cuente con la participación democrática de la ciudadanía. Entre las páginas 12 y 14 de la presentación del libro El agua en la historia de España, publicado por la Universidad de Alicante en 2000, podemos leer unos párrafos que abundan en esta idea:

"El agua es un bien muy especial: es privado y público; puede consumirse y destruirse, aunque posee una gran capacidad de regeneración; puede circular libremente o puede almacenarse; es necesaria para sobrevivir, un input económico, un valor ambiental y un disfrute estético. En definitiva, el agua es mucho más que un factor de producción, es un activo social de carácter básico, puesto que, como se señala con frecuencia, sin agua no hay vida. Los recursos disponibles, la tecnología que permite su aprovechamiento y los criterios que regulan su disfrute condicionan decisivamente la forma de vida de la población (...). Esta nueva cultura del agua debe compatibilizar la eficiencia económica con la atención a la dimensión ambiental, lo que supone equilibrar una política de oferta con otra de ahorro o contención de la demanda; debe establecer una relación congruente entre los criterios económico-ambientales y el diseño de un sistema de gestión, con una utilización prudente de mecanismos de regulación y de mercado; debe contemplar la participación cívica en el debate sobre política hidráulica, requiriendo la colaboración de la pluralidad de los agentes sociales: y debe también encontrar el equilibrio entre el principio de solidaridad y el de subsidiariedad."
   Para finalizar una última reflexión: resolver los problemas actuales de la gestión del agua tiene que partir de un conocimiento extenso y razonado de la compleja historia del agua en España ―no olvidemos que una parte muy importante de la península forma parte de nuestro inaginario como la España "seca" y de las grandes obras públicas que han dado lugar al ciclo integral del agua tal como lo conocemos ahora, casi siempre construídas en el fragor de grandes tensiones sociales. El Canal de Isabell II es una de esas grandes obras públicas, en evolución desde hace más de 160 años y Más claro agua es el intento de estar a la altura de este proyecto que atraviesa la historia general de España y de Madrid en particular. Siempre ha estado ahí para nosotros y pensamos que siempre estará... pero no tenemos ninguna garantía de que eso vaya a suceder de manera natural. 

   De hecho, en los próximos meses, en Librería Muga, descubriremos la historia de una de las grandes obras públicas de ingeniería hidráulica que intentaron vertebrar el comercio en España desde el siglo XVIII: el Canal de Castilla. Gracias a nuestro amigo Jesús Cordero conoceremos las dificultades para construirlo por la falta de una financiación adecuada, el auge una vez terminado, la decadencia especulada por la Empresa adjudicataria tras su privatización en el siglo XIX y la transformación socialmente beneficiosa para otros usos tras la reversión al Estado en el siglo XX de esta extraordinaria obra de ingeniería civil, imagen paradigmática de la política de los ilustrados en España. Pero esa es otra historia que, como dicen los cuentos, os contaremos en mejor momento.