El conde negro / 2

LECTURAS AL PASO
De cómo el hijo de una esclava negra se convirtió en un héroe de la Revolución francesa
Alrededor del libro "El conde negro. Gloria, revolución, traición y el verdadero Conde Montecristo" de Tom Reiss, editado por Anagrama.

Leer la primera reseña dedicada a este libro en Las Calles de Venecia:  "El conde negro / 1" , 2/2/2015

   Hace unos años descubrimos en España a Tom Reiss por la fascinante reconstrucción de la biografia de Kurban Said/Lev Nussimbaum, el misterioso autor de una novela titulada Ali y Nino, gracias a la cual pudo iniciarse en la historia de Bakú y de Azerbaijan, cuando intentaba escribir un reportaje en 1998 sobre las explotaciones petrolíferas que habían convertido la ciudad en un centro neurálgico de las relaciones entre Europa y Occidente. Ese libro era El orientalista y calificarlo como "fascinante" no responde a la típica colocación de adjetivos habitual en un elogio. 
   Desde entonces, a lo largo de una investigación de no menos de diez años, Tom Reiss ha viajado desde el crisol de culturas que era el Cáucaso azerí a principios del siglo XX hasta la Francia Revolucionaria de finales del siglo XVIII, para narrar la historia de "uno de los grandes héroes olvidados de la Historia, a pesar de que su vida nos resulte inesperadamente familiar". Ese hombre fue Alex Dumas y aunque su legado ha perdurado con dificultad, su nombre se ha vuelto inmortal gracias al de su hijo, el novelista Alexandre Dumas. Uno termina de leer El conde negro no sé si le pasará a todos los lectores― y una pizca de emoción se anuda a la garganta pensando que la obra de uno de los más grandes novelistas está inspirada, en parte, en la biografía de su padre. El de Dumas es un intento de recuperar y reconstruir la memoria del padre muerto y olvidado. Es un intento de hacer justicia que concluye doscientos años después con este libro de Tom Reiss. 

   Hacer un breve resumen de El conde negro. Gloria, revolución, traición y el verdadero Conde de Montecristo hurtaría una parte muy importante de la experiencia que ofrece esta lectura. Del mismo modo que se observa un modelo de novela contemporánea que busca intersecciones entre la literatura y otros géneros como la historia, el periodismo o la biografía, también existen libros que, si bien de partida serán catalogados como libros de historia o biografías, contienen una trama urdida de tal manera que recuerda a las mejores novelas de aventuras o de suspense. Y Tom Reiss es un maestro en este arte. Quiza bastaría con decir que Thomas-Alexandre Davy de la Pailleterie nació en 1762 en una de las colonias más preciadas de la monarquía francesa, la azucarera Saint Domingue, hijo de un noble venido a menos y una esclava negra. Que años después, al igual que Saint Domingue pasó a ser llamado Haití tras su independencia, nuestro protagonista tomó el apellido de su madre, Dumas, al empezar su vida civil en la Francia continental. Que por una serie de azares el padre de Dumas pudo volver a su villa de origen, Villers-Cotterêts, y reclamar ciertos privilegios que le correspondían por familia. Y que además de disfrutar de esas prebendas, su dinero sirvió para que su hijo entrará en la alta sociedad, al tiempo que el joven Dumas iniciaba una prometedora carrera militar.

   Alexandre Dumas era un hombre mulato con unas cualidades físicas extraordinarias. Su  fuerza y su agilidad, combinadas con una valentía que bordeaba la temeridad, se convirtieron en leyenda a lo largo de su vida y fueron uno de los elementos centrales de su recorrido en el ejército. Sin embargo, fueron quizá otras cualidades de Dumas las que acabaron conformando su legado, en una perfecta simbiosis con el espíritu de la época. A todos los efectos, era un negro para la sociedad francesa, pero en una época en la que por primera vez los hombres de las colonias pudieron llegar a ser considerados ciudadanos. Como ciudadano y como militar, su destino es sorprendentemente paralelo al de esa época que ha quedado en los libros como la Revolución francesa: sus grandes gestas coinciden con el auge de la Revolución y su caída viene de la mano del que en cierto sentido fue el gran abanderado de la Revolución y, al mismo tiempo, su principal liquidador: el "emperador revolucionario" Napoléon Bonaparte. Y es que Dumas se caracterizó a lo largo de su vida por su incuestionable entrega a la Revolución y sus ideales. La libertad, igualdad y fraternidad calaron en Alexandre Dumas de un modo inequívoco, quizá porque el destino de su vida dependía de la constante salvaguarda de esos principios por los que ningún ciudadano sería considerado más que otro y por algún tipo de privilegio basado en el nacimiento, la raza y otras consideraciones propias del Antiguo Régimen. Esa fidelidad al espíritu revolucionario primigenio le provocó intensos conflictos durante el ascenso de Napoleón  no por las ambiciones imperiales del general corso, que compartió durante mucho tiempo, sino por su excesivo personalismo y culto al líder― y supuso su caída en desgracia, en un proceso cuyos acontecimientos retomaría su hijo años después para escribir El conde de Monte-Cristo.

   La épica con la que Tom Reiss escribe la biografía de Alexandre Dumas contrasta con el juicio negativo hacia la figura de Napoleón. Sea porque simpatiza con el héroe, sea porque es parte de un análisis histórico propio, lo cierto es que el recorrido de este libro es un viaje desde el decadente Antiguo Régimen hasta la instauración del régimen napoleónico, cabalgando apasionadamente sobre el corcel del espíritu revolucionario que durante más de dos décadas transformó el mundo de una manera radical hasta el punto que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que vivimos en una parte del mundo cuyos cimientos se asientan en aquellos acontecimientos quizá junto a la Independencia de los Estados Unidos de América y la glorious revolution de los ingleses un siglo atrás―. Ahora bien, el retrato de esta época que realiza Tom Reiss también observa con espanto el marasmo revolucionario y los excesos de la guillotina en manos del hombre nuevo. No comulga con los diferentes modos en que los contrarrevolucionarios asoman la pata para intentar apoderarse del proceso, incluído el controvertido personaje de Napoleón, pero no puede dejar de aplicar una mirada escéptica sobre la Revolución. Quizá simpatiza tanto con su héroe particular, que no puede perdonar como se van ensuciando y ensangrentando los ideales revolucionarios. De algún modo, Reiss sugiere que hubo una promesa revolucionaria que no se terminó de cumplir que quizá nunca cumplea la que fue fiel durante toda su vida Alexandre Dumas, padre. Creo que hay un libro, Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la ilustración europea de Phillip Blom, que habla de esta promesa. El siguiente en la lista de lecturas.