Encuentro con Belén Gopegui en Muga / 2

ACTIVIDADES
El gran truco del diablo
Alrededor de El comité de la noche de Belén Gopegui
Jueves 26 de febrero, 19 horas: Encuentro con Belén Gopegui en LIbrería Muga

   "El mejor truco que inventó el diablo", dice Verbal Kint en Sospechosos habituales,"fue convencer al mundo de que no existía". Pero Belén Gopegui sabe bien que el diablo existe y que está entre nosotros. Tiene un nombre pero a veces lo olvidamos. Nos acompaña cada mañana hasta el trabajo o a donde quiera que vayamos mientras intentamos encontrar uno―, se sienta en nuestra mesa y come de nuestro plato, nos habla desde la radio o la televisión, lo leemos en los periódicos, en algunas novelas y, por supuesto, en la publicidad. SI girásemos la cabeza cuando pensamos que estamos solos, lo veríamos observándonos. Nos susurra al oído, a veces dicta nuestras palabras y siempre intenta dirigir lo que hacemos. Gobierna la manera en que nos relacionamos con los demás y, cuando cerramos los ojos, engrasa la maquinaria de sometimiento con la que nos controla. Nunca duerme. No descansa. Lo quiere todo. 
   La última novela de Belén Gopegui nos lo recuerda. Y nos previene de su próximo objetivo: quiere sangre. La tuya. La mía. La de todos.

   Es imposible reducir la experiencia de leer a Belén Gopegui al hecho de que se sostenga bien o no― la trama del relato. Es cierto que si la "tensión dramática" no se mantuviera, si el destino de los personajes no nos importara o si no quisiéramos conocer el desenlace de lo que el autor nos propone, difícilmente avanzaríamos en la lectura. Y es justo reconocer que su dominio de la escritura le permite llevarnos de la mano a lo largo de esta historia protagonizada por traficantes de sangre enfrentados a activistas del bien común. Pero cuando leo a Belén Gopegui, cada veinte o treinta páginas, me pregunto por qué elige la literatura. Quiero decir: ¿por qué elige escribir novelas en vez de escribir ensayos? La manera en que entiende la literatura Belén Gopegui es notoriamente pública ya hicimos un breve acercamiento hace unos días aquí: La literatura como contrapoder. En El comité de la noche la sensación de que cada frase está puesta ahi para contarme algo más es insistente. No puedes deshacerte de ella. Pero, ¿qué es ese algo más? ¿Cómo dar forma a esa sensación? Vuelvo al principio: creo que Belén Gopegui quiere recordarnos que el diablo existe y cuáles son los modos de combatirlo.
   Belén Gopegui no hace literatura para entretener, no pone sus obras al servicio de una industria del entretenimiento que pretende ocultar a las personas el estado de las cosas. No quiere construir relatos que mistifiquen la vida, no quiere alejarlos del dato fundamental de la explotación humana, de la opresión de los más por los menos, de los de abajo por los de arriba. Cuando Belén Gopegui construye en El comité de la noche una conspiración internacional, una trama de espionaje industrial y de intereses corruptos, no quiere hablar de la maldad o la bondad de la condición humana y convertirse en otro icono de la literatura negra. Cuando crea un personaje como el de Álex quiere mostrar cómo dar un paso más a quienes han dado ya un paso adelante. Cuando modela a Carla, quiere visibilizar un referente posible para todos aquellos que soportan el chantaje de un sistema corrompido. Y con la historia del personaje del escritor a sueldo que relata la historia de Carla, nos quiere convencer de que los relatos se pueden contar, de que se puede encontrar un sentido y de que en el camino, quizá, encontremos al otro, a los otros. Y así con todos, siempre con la sensación de que hay algo más: que el diablo existe y de que no debemos dejarnos engañar por sus trucos, caer en sus garras.
Pleased to meet you
Hope you guessed my name, oh yeah
(Who who)
But what's puzzling you
Is the nature of my game, oh yeah, get down, baby
(Who who, who who)

Pleased to meet you
Hope you guessed my name, oh yeah
But what's confusing you
Is just the nature of my game
(Woo woo, who who)