VIERNES 24 DE MAYO DE 2013

TENGAN CUIDADO AHÍ FUERA
Así en la tierra...como en Vallecas
MARÇAL SARRATS PUBLICA ASÍ EN LA TIERRA 
DE LECTIO EDICIONES, CRÓNICA DE LA PARROQUIA SAN CARLOS BORROMEO ATRAVÉS DE ENRIQUE DE CASTRO Y SU GENTE MÁS CERCANA


Es un pequeño gran rincón de Madrid desde el que se trata de cambiar el mundo sin pretensiones, luchando localmente en batallas concretas y más en esta época de indignación. Es un espacio abierto a todos en el que se vive la solidaridad en su acepción más amplia y en el que se respira pasión y amor en mayúsculas, cuenta Sarrats en una de las páginas del libro.

Los pobres están siendo un negocio para la Iglesia de poder, afirma Enrique de Castro, protagonista del libro. El ser humano está por encima de la ley y del templo, subraya de Castro, quien insiste en que todos tenemos el mismo manual de instrucciones, que es el Evangelio. Y en el Evangelio se hace una crítica muy fuerte de la Iglesia del poder. Jesús tira ese negocio, no se puede servir a Dios y al dinero, y aquí se está sirviendo permanentemente al dinero. Frente a esto, la desobediencia activa. Yo tengo que obedecer a la gente, no a los obispos, proclama Enrique. Luis García Montero, muy cercano a la parroquia de San Carlos Borromeo, escribe el prólogo del libro y sentencia:

Lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo. Hay que actuar. Se crea o no en Dios, y dejando a un lado los milagros, es responsabilidad de cada uno intentar que se multipliquen los panes y los peces. La parroquia de San Carlos Borromeo en Entrevías ha librado innumerables batallas a favor de los marginados: drogadictos, insumisos, okupas, gitanos, presos y sus familiares, desahuciados, inmigrantes... Al frente de esta iglesia de Vallecas, el cura Enrique de Castro lleva cuatro décadas combatiendo las injusticias y enfrentándose a quien haga falta, incluso a la jerarquía eclesiástica. De hecho, en 2007 su desencuentro con el Arzobispado de Madrid, que dio la vuelta al mundo, situó la parroquia de San Carlos al borde del cierre. A partir de Enrique de Castro y de su gente más cercana, Marçal Sarrats nos muestra otra iglesia, la iglesia de los que no se callan, comprometida y solidaria, de fe profunda, que de manera evangélica antepone el ser humano a la ley e incluso a la religión. La demostración palpable de que la fe verdadera exige compromiso y lucha. Lo hace con un estilo preciso y cercano, en el que se nota la proximidad y complicidad con sus interlocutores, el propio Enrique de Castro y también, Javier Baeza y José Díaz. Además, refleja los cambios sociales vividos en las últimas cuatro décadas en los barrios periféricos de las grandes ciudades, como Vallecas, y las dificultades actuales causadas por la crisis.