LUNES, 18 DE MARZO DE 2013

LECTURAS AL PASO
Aportaciones al debate sobre la crisis ecológica
PRESENTACIÓN DE QUÉ HACEMOS FRENTE A LA CRISIS ECOLÓGICA, PUBLICADO POR LA EDITORIAL AKAL.

    
   Conviene encontrar la forma de que la mayor parte de la gente comparta los objetivos del movimiento ecologista. Por eso, mañana martes 19 de marzo, a las 19 horas, presentaremos en Librería Muga el libro Qué hacemos frente a la crisis ecológica (Akal) con la presencia de Jorge Riechmann y Yayo Herrero, que junto a Luis González Reyes y Carmen Madorrán son los autores de esta entrega de la colección Qué hacemos
   Con este encuentro nos encantaría contribuir al debate entre ecologistas convencidos y ecologistas dubitativos (a los desarrollistas sin alma, no creo que se les pueda convencer por ahora): buscar alianzas, sembrar futuro. En líneas generales, creemos que habría que diferenciar bien los objetivos, delimitar prudentemente las estrategias y afinar con precisión las herramientas críticas. Imprescindible es reconocer, afianzar y y defender los argumentos más sólidos. El libro que presentamos ofrece razones en abundancia para afrontar con inmediatez las amenazas de un modelo económico que no es capaz de reconocer las consecuencias nocivas que trae consigo. Entre sus máximas virtudes, aparte de la claridad en la exposición y la constante remisión a los datos, se encuentra la capacidad para localizar los problemas y ofrecer alternativas viables y concretas, en busca de la anhelada sostenibilidad. Basten como ejemplo, en las páginas 14 y 15, "las nueve lineas rojas cuyo respecto resulta fundamental para preservar la saluda de la biosfera" o "los principios que guiarían una práctica sostenible", con ejemplos que lo ilustran, en "una escala micro (personal o comunitaria), otro meso (provincial o estatal) y el último macro (internacional)", de la página 37 en adelante.

   Sin embargo, el discurso que defiende la sostenibilidad ecológica se enfrenta a contradicciones severas cuando se postula como fundamento básico, casi único, de cualquier sostenibilidad económica y social. En Qué hacemos frente a la crisis ecológica encontramos una tesis de fondo que sostiene que el modelo de capitalismo "fosilista" iniciado en los albores de la revolución industrial hace dos siglos, en el que se profundi durante el periodo del capitalismo "fordista" de mediados del siglo XX y que se ha llevado al extremo en esta nueva "era de la catastrofe· desde los años 80 hasta la actualidad, está llevando al borde del abismo a la humanidad en su conjunto. No cabe otra cosa que la crítica ante un modelo económico basado en la insostenible sobreexplotación de los recursos naturales en pos de energía abundante y barata, un modelo cuya única finalidad parece ser la acumulación de ingentes beneficios. Desde un discurso ecologista se podría llegar a analizar estos doscientos años como un devenir histórico intrínsecamente malo, moralmente inaceptable, devaluador de una experiencia humana completa en tanto que lo aleja de la naturaleza y lo enfrenta a una inminente autodestrucción. Pero cuando hace este análisis al margen de cualquier contexto histórico, olvidando las necesidades económicas y sociales de la población a las que también fue dando respuesta la capacidad humana y la organización social durante estos dos siglos, incurre, en mi humilde opinión, en un grave error de cálculo: coloca en el haber de los enemigos de la ecología todos los avances que cualquier ciudadano puede entender que también han acontecido en este periodo. No es necesario caer en una retórica del pasado perfecto e ideal, para criticar con fundamento el desarrollismo sin reflexión o para desvelar con eficacia los límites del modelo económico imperante. 

   En este sentido, me parece especialmente fértil, pero también discutible, el concepto de la biomímesis como modelo para articular una nueva dinámica económica y social.  
 "La propia naturaleza y su funcionamiento se perfilan como una buena guía para reorganizar los sistemas humanos. El concepto de «biomímesis» la imitación de algunos aspectos del funcionamiento de la naturalezaproporciona pautas para emprender ese proceso de tránsito haci economías y sociedades compatibles con la vidad. La apuesta por la biomímesis como guía hacia la sostenibilidad no se basa en un principio normativo que, por ejemplo, coloque a los sistemas naturales como superiores, sino en un principio práctico. Si la naturaleza ha demostrado ser capaz de perdurar y evolucionar hacia grados crecientes de complejidad durante millones de años, ¿no es sensato aprender de quien tiene éxito en su supervivencia y en su capacicdad de evolucionar?"
   Pienso que aceptarlo sin matices como fundamento de lo social, conllevaría de alguna manera olvidar cierta especificidad de la experiencia humana. Si asumimos que los ciclos de la naturaleza son una guía inequívoca de lo que debe ser el comportamiento humano en sociedad unos ciclos de la naturaleza con los no se puede olvidar que el hombre no vive en armonía, pues traen consigo en ocasiones destrucción y muerte, ello supondría deshacerse, a mi juicio, de una parte importante de la experiencia estética y ética humana: aquella en la que aceptación y la asunción de lo impuesto por alguna instancia externa, ya sea natural o social, no es verdad de ley sino, como mínimo, objeto de discusión y reflexión. Porque, ¿alguien puede negar que en los fundamentos y los orígenes de este modelo económico injusto, que se acerca cada día más a un abismo de autodestrucción, animándolo con la misma fuerza que el egoísmo y el ansía de acumulación, también se puede vislumbrar el impresionante espíritu colectivo de la humanidad haciendo frente a la miseria, el hambre, la enfermedad y la muerte?