LUNES, 05 DE MARZO DE 2012

LOS OLVIDADOS
No habrá paz para los malvados
PELIGROSAS INTERSECCIONES DE CONJUNTOS ORIGINADAS POR LA LECTURA DE CON EL AGUA AL CUELLO, DE PETROS MÁRKARIS

Avisados quedáis: no es bueno ver el documental Inside Job, en el que se explica el entramado corporativo-financiero que ha provocado la crisis, y leer la novela Con el agua al cuello, en la que un asesino decapita a directores de bancos, altos cargos de agencias de calificación y empresarios, el mismo fin de semana. Uno empieza a realizar peligrosas intersecciones de conjuntos. Y si lo hacéis, lo que nunca, nunca debéis hacer a continuación es ver las noticias: os podéis topar con el presidente de la CEOE y el de CEPYME exultantes por el contenido de la reforma laboral, hasta el punto de que uno le dice al otro “serios, muy serios, que si no…”, y esos tres puntos suspensivos pueden generar un universo de malsanas posibilidades en vuestra imaginación.

     Kostas Jaritos, el comisario del departamento de homicidios de Atenas, es uno de los grandes personajes de la novela negra actual. Si aún no lo conocéis, este es el momento: Con el agua al cuello, la sexta entrega del greco-turco Petros Márkaris con Jaritos como protagonista, es la mejor de la serie y la más política y social. En esta ocasión se enfrenta a un asesino que, al degollar a los susodichos, está ganándose las simpatías de la población (lógico: el tipo está llevando a cabo algo con lo que casi cualquier europeo del sur ha fantaseado en algún momento de los últimos años; y creedme, cuando leáis el discurso del cínico y prepotente analista holandés vosotros también desearéis que sea el próximo miembro del Club Los Acéfalos).


     Márkaris se las ingenia para desarrollar la intriga policial con interés, hacer un retrato despiadado y divertido de políticos y mandos, reflexionar sobre las causas de la crisis que afecta especialmente a Grecia, criticar su gestión y, mediante una brillante analogía entre el dopaje en el deporte y el funcionamiento de la economía, describir tanto un sistema financiero enfermo como una sociedad dopada por los bancos. Al igual que los creadores de esa novela disfrazada de serie de TV que es The Wire, Márkaris desarrolla el potencial del género negro para convertirse en crónica social; siguiendo la famosa afirmación de Stendhal, convierte a su novela en un espejo a lo largo de un camino. Y la realidad que ese espejo refleja es profundamente perturbadora: una Atenas que sufre los estragos de la crisis, caótica, llena de manifestantes furiosos y carteles que invitan a no pagar las deudas a los bancos, en la que el índice de suicidios se ha disparado. En definitiva, una sociedad que se desmorona.

     De vuelta en esta realidad, inquietantemente cercana a la griega, en mi tele no paran de materializarse malvados sonrientes: ahora Arturo Fernández, el presidente de los empresarios madrileños, y Aguirre, la cólera de Dios. Serios, muy serios, que si no... Definitivamente, no tenía que haber puesto las noticias después de leer el libro: las intersecciones se han disparado. Me viene a la cabeza el título de otra novela negra, Cuarenta maneras de decir dolor.