Ciclo de autores de Playa de Ákaba

Tarde de sábado en la playa de Ákaba
Sábado 22 de abril, de 18 a 21 horas
Múltiples autores de Playa de Ákaba se reúnen en Muga: Isabel Alamar, Felipe Serrano, Ángel Lara, Jimena Tierra, Juan Manuel Sánchez, Iván Baeza, Paz Martín-Pozuelo y Mariví Gallego. 
Coordinado por Luis Miguel Morales.Con la colaboración del cantautor Antonio Sanz.

   Gracias a la editora Noemí Trujillo, pero sobre todo a nuestro gran amigo Luis Miguel Morales, los libros de Playa de Ákaba han sido protagonistas de la actividad cultural que proponemos en Librería Muga. 
   Como fin de fiesta para esta temporada varios autores de Playa de Ákaba se reunirán en Muga el sábado 22 de abril, entre las 18 y las 21 horas, para encontrarse con los lectores. Presentaremos dos libros recientemente publicados: a las 18 horas, el poemario Cantos al camino de Isabel Alamar, en un diálogo con Luis Miguel Morales. Y a las 19 horas, La flor del magnolio, una novela del conocido periodista Felipe Serrano, presentada por Ángel Lara. Ambos eventos contarán con la colaboración del cantautor Antonio Sanz.  
   A partir de las 20 horas, los dos escritores vallecanos de Playa de Ákaba, Luis Miguel Morales y Ángel Lara, dialogarán alrededor del tema "¿Novela o libro de relatos? Quizá literatura." y firmarán ejemplares de sus novelas Una pistola como la de Larra Donde todos.
   Por último, a partir de las 20.30 horas, todos estos autores y otros que ya estuvieron en Muga (Jimena Tierra, Juan Manuel Sánchez, Iván Baeza, Paz Martín-Pozuelo y Mariví Gallego) firmarán ejemplares de sus obras, mientras compartimos un brindis por la colaboración entre editoriales, librerías y autores en el fin de semana del libro.



Cantos al camino de Isabel Alamar

Cantos al camino es una colección de poemas breves que nos invitan a vivir con optimismo la vida y con la mirada puesta sobre todo en el presente. Su carácter, contemplativo e integrador, traslada su inercia al lector para proponerle disfrutar hasta de las cosas más insignificantes, y, al mismo tiempo, hacerle reflexionar acerca de su propia soledad, ya que el viajero no es ajeno al paisaje, forma parte de él. Versos que hunden sus raíces en la poesía tradicional, tanto japonesa como china, y que al igual que ocurre en este tipo de poesía persiguen alcanzar un ideal de belleza, síntesis y trascendencia. Otra fuente indudable de la que, claramente, bebe la poética de este poemario la encontramos en la poesía mística, en concreto, en poemas como el «Cántico espiritual» de San Juan de la Cruz, pues este libro también intenta trazar un camino espiritual. De hecho, en la primera parte, «En busca del yo», nos encontramos con que el poeta se interroga sobre quién es, por qué está aquí o hacia dónde va; en la segunda parte asistimos a «El yo con la naturaleza», donde la naturaleza interior del poeta y la naturaleza exterior se conjugan claramente en una sola. Y en la tercera, y última parte, «La naturaleza a solas», queda en primer plano la voz de la naturaleza para hablarnos, y es que en ese instante se ha producido ya una fusión total entre la voz del poeta y todo aquello que le rodea. En este particular camino hacia la disolución del «yo», la conciencia se pregunta a sí misma, se funde con lo sagrado y renace al conocimiento y la percepción absolutos al estilo de los haikus de grandes maestros clásicos como Basho, Buson, Issa o Shiki.


La flor del magnolio de Felipe Serrano

   Madrid. Amberes. Un club de alterne. Un cadáver emparedado. Una piedra preciosa maldita. Un amor a destiempo.
   La historia de ficción que contamos arranca en 1989 cuando el ex-inspector de policía Santos Senabre escucha en la radio que durante las obras de rehabilitación de un edificio, destinado a convertirse en sede bancaria, los obreros encuentran unos restos mortales. Ocurre en lo que fue el antiguo Alazán, un refinado cabaré donde acudía gente de mucho postín. Cerró por un incendio en 1976 y fue reabierto más tarde por don Álvaro Dueñas como club de alterne, además de tapadera de otros oscuros negocios.
   Inicialmente, los datos que escucha son escasos, pero el ex-policía conoce con certeza la identidad del cadáver. Años antes, harto del acoso de sus superiores, Senabre había abandonado el cuerpo, donde llegó a encabezar el Grupo Antiatracos. Desde entonces trabaja como jefe de seguridad en la lujosa joyería Grassy de la Gran Vía.
   Tiempo atrás se había dedicado en cuerpo y alma a investigar la extraña desaparición de Rubí, una de las chicas de Alazán. Está seguro, aunque no puede probarlo, de que fue el dueño del local quien la hizo desaparecer para evitar que contara todo lo que sabía sobre sus inconfesables trapicheos.
   Atormentado por los fantasmas del pasado, solo la gemóloga Adela Salgado podría aliviar la infelicidad crónica de Santos Senabre… si estuviera en su mano.

Consulta las obras de todos los demás autores presentes en este encuentro en la web de la editorial: