Librero de Guardia / 2

Madre e hijo: relaciones peligrosas 
Rosy & John, Pierre Lemaitre, Editorial Alfaguara, 2016

   Rosy & John es la nueva novela corta, breve pero intensísima de Pierre Lemaitre protagonizada por el Comandante Camille Verhoeven, un metro cuarenta y cinco de policía irritable, cortante y huraño pero con un olfato inigualable. El escritor francés vuelve con una breve historia que recuerda a las películas de Hitchcock (en concreto a Psicosis por la tétrica relación madre e hijo de este caso) por cómo lleva la trama, por la construcción de personajes (sobre todos los femeninos), por las descripciones tan visuales y lúgubres y por la intriga y suspense infinito que te atrapa hasta la última línea.

    Esta es la historia de John, un chico solitario que lo ha perdido todo. Su madre, Rosy está encarcelada por haber matado a la novia de su hijo en un extraño accidente y John deambula por Paris atento a la primera explosión que ha de sacudir a la ciudad de París. Lo sabe bien porque es él el que ha colocado siete obuses en distintos lugares preparados para explotar en las siguientes horas. Después del estallido del primer artefacto, John se entrega a la policía pidiendo la liberación de su madre o hará cundir el caos por toda la geografía francesa. El chico solo quiere hablar con Verhoeven, y ahí comienza el frenesí y la angustia de una situación límite que deberá resolver contrarreloj el Comandante más hosco e inteligente de la policía francesa en un nuevo e intenso caso. No se pierdan esta nueva píldora de intriga y tensión que se lee en un par de horas agarrado al sillón, sin aliento, pero con la garantía de entretenimiento y calidad literaria de toda la obra de Lemaitre, nuevamente inconmensurable.    
   Su prosa sin artificios ni adornos innecesarios crea un ambiente especial, como detenido en el tiempo, una extrañeza que invade sus libros y a sus protagonistas. Narra en tercera persona, describiendo perfectamente los estados de ánimo de los personajes y empleando la ironía también: “Camille Verhoeven es un metro cuarenta y cinco de cólera. Un metro y cuarenta y cinco es poco para un hombre, pero es mucha cólera concentrada. Sin contar con que para un policía la furia, incluso contenida, no es una virtud cardinal. Como mucho es un filón para los periodistas (en algunos casos sonados sus respuestas cortantes han tenido bastante éxito), pero sobre todo es un quebradero de cabeza para sus superiores, los testigos, los compañeros, los jueces y para casi todo el mundo. A veces Camille grita o se deja llevar, pero desconfía mucho de sí mismo. Tiende más bien a hervir por dentro. No es de los que suelen dar un puñetazo en la mesa. De hecho hace bien, porque dentro del coche, a causa de su estatura, todos los mandos están en el volante, y un mal gesto supone acabar en la cuneta”. (Págs. 22 y 23).
   “Camille mira a Jean. Duda entre el rencor, la ira o la brutalidad, pero nada le sirve” (Pág. 101).   Pierre Lemaitre es un maestro del género, sabe dosificar la intriga que te acompaña hasta el final porque su literatura es fascinante, (solo John Connolly y Jo Nesbo pueden dar un nivel así de calidad y entretenimiento), desde cómo trata el sufrimiento, los giros inesperados y la sutil elegancia de un autor muy inteligente que te sacude los nervios durante 160 páginas de tensión narrativa que te mantendrá en vilo hasta el último suspiro.

Pablo Bonet Ayllón
Librero de Guardia