‘Ve y pon un centinela’, la vuelta de Scout y Atticus Finch


Cuando uno crece leyendo uno de los libros más importantes de la literatura universal sus personajes y su mensaje nos acompaña durante el resto de nuestra vida. Cuando eres niño o adolescente, ese mensaje comienza a formar parte de nuestra vida, presente y futura, aunque no nos demos cuenta.


Harper Lee nos regaló en 1960 a Atticus Finch en 'Matar a un ruiseñor', sus valores, su idea de justicia, su rectitud y sobre todo su cariño. Las páginas pasaban y la mente viajaba hasta ese salón de Maycomb, con Atticus, Scout y Jem, rodeados de libros, dónde el tiempo e paraba y la vida interior se separaba de la exterior. Los Finch eran diferentes, y todos queríamos formar parte de su vida.

Scout se enfrentaba ya en esa obra a una serie de “problemas” que la perseguirían a lo largo de su vida desde su niñez: su poca feminidad, sus discusiones y dudas internas acerca de por qué ella no podía como su hermano o como sus amigos, sus cambios físicos,... Y así la encontramos de nuevo desde las primeras páginas de ‘Ve y pon un centinela’ (HarperCollins, 2015) que ya ha vendido más de 1,1 millones de copias solo en EEUU y Canadá.

La niña en proceso de adolescente es ahora una joven de 26 años que ahora se enfrenta a un nuevo, aunque viejo, mundo: los intentos por que cambiase su peto por un vestido ahora se han transformado en presiones para que encuentre marido, las miradas juzgadoras por jugar con chicos ahora se transforman en cotilleos desaprobatorios porque viva sola en Nueva York.  

"en Maycomb todo el mundo sabe que hasta que tuve la regla solo me ponía pantalones de peto"


Y son estos temas a priori los que Scout teme que se repitan día tras día en su visita anual a Maycomb. Sin embargo, ninguno esperamos que su vuelta se convierta a lo largo del libro en un cambio radical en su vida a través del cambio de pensamiento de Atticus.

La novela nos habla de la nueva vida de Scout, de los acontecimientos que se dieron desde que era una adolescente revoltosa del pueblo hasta que decidió marcharse, de los cambios en la vida de los habitantes del pueblo y de las nuevas guerras internas de todos ellos. Pero sobre todo, Harper Lee nos abrirá los ojos ante el “nuevo” Atticus y nosotros seremos los encargados de poner nuestro centinelas, nuestras conciencias, a su disposición.  

El señor Stone puso ayer en la iglesia un centinela. Debería haberme dado también uno a mí. Necesito un centinela para que me guíe y me diga lo que ve cada hora a la hora en punto. Necesito un centinela que me diga «esto es lo que dice fulano y esto es lo que quiere decir de verdad», que trace una raya en medio y diga «aquí hay una justicia y aquí hay otra» y me haga entender la diferencia. Necesito un centinela que dé un paso adelante y proclame ante todos ellos que veintiséis años es mucho tiempo para gastarle una broma a una, por muy graciosa que sea».


Si quieres disfrutar del primer capítulo la editorial la ha puesto a nuestra disposición en este enlace.