LUNES, 3 DE FEBRERO DE 2014

LECTURAS AL PASO
Revolución en Egipto: los tres primeros años
4 de Febrero de 2014: Presentación en Muga de Egipto tras la barricada. Revolución y contrarrevolución más allá de Tahrir de Marc Almodóvar (Virus editorial).    

    Al leer las últimas páginas de Egipto tras la barricada es inevitable que un cierto fatalismo se apodere provisionalmente del lector. No puedes apartar de la cabeza el personaje de la película El gatopardo que declara "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie", reflejando en la pantalla las ideas políticas del aristócrata Lampedusa ante el empoderamiento de nuevas clases sociales en los años de la unificación italiana. Puedes caer en la tentación de pensar que la revolución egipcia han sido unos años de conflicto y convulsión cuyo resultado final es un retorno a la situación prerrevolucionaria. Sin duda, una lectura de este tipo es posible. Sin duda, también, una lectura de este tipo encubriría el hilo de los acontecimientos y el sentido profundo de lo que ha sucedido en Egipto. Gracias al relato detallado y analítico del periodista, bloguero egiptebarricada.blogspot.com.es y activista Marc Almodóvar se puede comprender algo más de la naturaleza de los últimos acontecimientos. Y quizá algo más importante: la comprensión de que la revolución egipcia, a pesar de que parece estar de nuevo donde empezó, en manos del ejército, es todavía un proceso abierto.


   Una de las virtudes del planteamiento de Marc Almodovar ―la podríamos llamar virtud del historiador es situar el foco en los años finales de la dictadura liderada por Hosni Mubarak y mostrar la conflictividad social y política, la existencia de unas estructuras políticas obsoletas que reprimían y negaban demandas manifiestas de amplias capas de la población y la presencia de diversos grupos sociales con capacidad y voluntad de ocupar el poder o, al menos, de derrocar el poder vigente. Sin embargo, confirmando las tesis que Steven Pincus desarrolla en 1688. La primera revolución moderna, una de las claves para comprender lo que está pasando en Egipto pasa por comprender la influencia de una serie de reformas estructurales puestas en marcha por el propio régimen. El conflicto, la lucha de clases, por sí sola no basta para comprender una revolución como la que acontece en Egipto. Hace falta reconocer que el catalizador que dio lugar a este proceso fue la puesta en marcha de políticas reformistas del régimen de Mubarak, concretamente su intención de adaptar la economía egipcia a las políticas neoliberales inspiradas por los agentes económicos globales ―FMI, Banco Mundial, etc.― y por los aliados estratégicos de Egipto ―fundamentalmente los Estados Unidos de América―. La revolución se pone en marcha...

   Otra de las virtudes de Egipto tras las barricadas ―la que podríamos llamar virtud del sociólogo― es fijar y describir con claridad todos los grupos sociales que protagonizan la revolución egipcia. Por un lado, el Ejército, cuyo poder no había hecho más que crecer desde la toma del poder en los años cincuenta, gracias a su alianza con la potencia mundial y con las potencias regionales (Arabia Saudí, Israel). Un poder de naturaleza política y militar con un inmenso control, también, sobre la economía del país. Por otro lado, los Hermanos Musulmanes y otras organizaciones, como los salafistas, que en el mejor de los casos han sido caracterizados desde Occidente como el Islam político, y en el peor de los casos, ya se sabe como terroristas yihadistas el enemigo fabricado para sostener el choque de civilizaciones―, movimientos que intentan refundar las instituciones políticas para adaptarlas y someterlas a una determinada concepción del Islam y, sobre todo, que tienen como uno de sus objetivos fundamentales enfrentar y derrotar otros modelos vigentes de país basados en concepciones diferentes del Islam y de la tradición religiosa musulmana. Ejército e islamistas son los actores habituales en los medios de comunicación de masas que no han sido capaces de separar el grano de la paja en los años de revolución. Quizá junto a una juventud secularizada, más moderna, capaz de usar las nuevas tecnologías para constituir y organizar movimientos sociales, con un perfil casi siempre difuminda pero partícipe del cambio y la transformación. La descripción de Almodóvar no sólo es capaz de mostrar los conflictos internos de estas organizaciones y su evolución a lo largo del proceso revolucionario, sino que permite visualizar a otros actores no menores de la sociedad egipcia: los sindicatos obreros y las organizaciones profesionales, la oposición "seglar" ―sí, efectivamente, hay socialdemócratas, liberales, comunistas, trotskistas y demás organizaciones políticas de esta naturaleza fuera de Occidente...― o movimientos sociales de naturaleza más autónoma.

   La tercera virtud de Marc Almodóvar en este libro ―la que denominamos virtud del periodista― reside en su habilidad para construir un relato verosímil, sobre la base de la información y no de la opinión, que da cuenta de acontecimientos que tendrían difícil explicación sin ese relato. Unos acontecimientos de los que están repletos los tres años de revolución y contrarrevolución en Egipto: ¿qué acontecimientos son significativos y desde dónde se mueven los hilos para que unas manifestaciones ciudadanas, por masivas que sean, derroquen un régimen de treinta años de vigencia que controla aparentemente instituciones como el parlamento, la policía o la judicatura?, ¿qué tipo de alianza se fragua los militares y los islamistas para que se planteen colaborar para realizar una transición suave del proceso revolucionario?, ¿qué errores cometen los Hermanos Musulmanes para perder en menos de un año el apoyo del Ejército?, ¿cómo puede una parte importante de la población creer que el Ejército egipcio es el garante de la revolución cuando derroca al gobierno islamista, democráticamente elegido?, ¿con qué aliados locales, regionales y globales, cuenta el ejército egipcio para haber sido capaz de tutelar, dirigir o reprimir el proceso revolucionario hasta el punto actual de aparente involución? Comprobada la dimisión de la mayor parte de los medios de masas en lengua castellana para acercarse a la complejidad de la situación, esta virtud podría ser considerada la más importante de todas.

   Para acabar, una última nota. La comprensión de la revolución egipcia como un proceso abierto obliga a ser precavido en la emisión de juicios de valor. En este sentido, no me atrevería a calificar el siguiente análisis de Almodóvar como un acierto o como un error: en su relato se da por supuesto que existe algo así como el pueblo egipcio (mezclado con ellas, pero diferente de organizaciones como las mencionadas arriba), una figura que actúa como el sujeto revolucionario en esta coyuntura histórica concreta y que garantiza la continuidad del proceso revolucionario puesto que aún no ha dicho su última palabra. Así concluye Egipto tras la barricada. Si este análisis de Almodóvar es acertado o no ―si no es una virtud, al menos diría que es una actitud: la actitud del activista lo dirá el curso de los acontecimientos. Al menos es una esperanza para millones de egipcios que un día como otro cualquiera dijeron basta, salieron a la calle al grito de "pan, libertad y justicia social"... y aún siguen gritando.