LUNES, 18 DE FEBRERO DE 2013

LECTURAS AL PASO
¿Por qué guardan silencio sobre la novela de J. K. Rowling?
UNA VACANTE IMPREVISTA, J. K. Rowling, Salamandra, 2012.

   Los críticos del mundo anglosajón hablaron pronto y, como siempre, hubo comentarios para todos los gustos. Pero lo que resulta extraño es la gruesa capa de silencio que se ha impuesto en España alrededor de Una vacante imprevista, la última novela de J. K. Rowling que publicó Salamandra a finales del año pasado. La razón de este silencio para mí es obvia y responde a un consenso que debería desaparecer de una vez por todas: si un libro forma parte de una gran operación editorial y se prevé que muchos libros, la crítica suele considerarlo impropio de su atención. Es posible incluso que el crítico se sienta con la legitimidad suficiente para despellejarlo sin piedad. Pero lo más común es que ofrezca un desprecio mudo.

   Tal como yo lo veo, este silencio esconde una de las mayores sorpresas de los últimos años. No hay nada más complicado que tener éxito y querer cambiar de registro. Dentro del mundo de la literatura podríamos encontrar muchos ejemplos e imaginar muchos otros ¿alguien ve a Almudena Grandes escribiendo una novela negra o a
Eduardo Punset publicando un libro de poemas?. Es difícil gestionar esas "grandes expectativas". Y Rowling lo consigue. Y consigue otro reto bien difícil: que uno se enfrente a un tocho de más de seiscientas páginas y no se quede por el camino, antes de llegar a la meta. Por eso merece la pena no guardar silencio y animar a quien tenga la duda. 

    Leí Una vacante imprevista en cuanto fue publicado, digamos que por afinidad con la editorial Salamandra, cuya linea editorial no suele dejarme indiferente. Nada más leerlo pensé en escribir una reseña que se llamaría Las tres venganzas de J. K. RowlingLa primera y la segunda venganza ya las he anticipado arriba. Dulce venganza contra quienes, como yo, pensaban que esta mujer no sería capaz de escribir una novela para adultos obviando que a Harry Potter lo leyeron muchos, muchísimos adultos. Venganza más dulce aún contra quienes, como yo también, dudaban sobre su capacidad de escribir sin varitas, colegios encantados o niños magos. En resumen, una doble venganza contra quienes negaban que pudiera escapar del personaje en que se había convertido. Para conseguirlo, Rowling ha mostrado cualidades en al menos tres áreas imprescindibles para la elaboración de una novela: la capacidad para diferenciar y dar entidad a varios personajes en una novela coral, la verosimilitud y credibilidad de los diálogos y, sobre todo, la habilidad para generar escenas relativamente cortas e intensas en las que siempre tienes la sensación de que "pasa algo". 

    La tercera de las venganzas es la más interesante. Presupone un cierto psicoanálisis de la autora que no pasaría como prueba para ningún tribunal, pero que para esta reseña puede servir. ¿Qué pasaría si un día desapareciera? ¿Qué pasaría si alguien como yo, del que todo el mundo habla y a quien todo el mundo conoce, de repente muriera? Estoy seguro de que en algún momento le pasó esa idea por la cabeza a Rowling y que la muerte en el primer capítulo del concejal Barry Fairbrother
cuya historia personal, salvando las distancias, se muestra demasiado similar a la de la autora para que sea una coincidencia parece la detonación necesaria para examinar cómo cambian los roles de las personas, cuando  desaparece la referencia que articulaba su discurso y su comportamiento. A una sociedad que criticaba su forma de ser, sus orígenes, sus logros y sus proyectos, Rowling les pone un espejo y parece decirles: "Aquí tenéis. Esto es lo que sois sin vuestro chivo expiatorio".

   No obstante, pasados ya dos meses, esa interpretación de Una vacante imprevista basada en el deseo de Rowling de demostrar que podía ser alguien distinto a lo que la gente esperaba, ha pasado a un segundo plano para mí. Y creo que tiene que ver con la sorprendente actualidad de esta novela. Ahora que las sociedades europeas parecen desistir de la voluntad de construir un mundo en el que los menos favorecidos puedan tener una oportunidad en la vida. Ahora que la gente con poder y dinero parece sentirse autorizada para decir que el esfuerzo colectivo por mejorar la vida de los más necesitados no da ningún resultado y que cada palo aguante su vela. Ahora, justo ahora, Rowling entrega una novela al público en la que resulta evidente su posición: incluso desde la literatura, merece la pena seguir defendiendo una sociedad que no deje a nadie detras, inclusiva y solidaria "Cuando mi vida tocó fondo, salí adelante gracias a las ayudas sociales y eso es algo que no puedo olvidar"

   Y para eso hay que desmontar la espiral del silencio en la que estamos inmersos. Un silencio capaz de cubrir la estruendosa calidad de Una vacante inesperada.