MARTES, 15 DE MAYO DE 2012

LECTURAS AL PASO
Ya está aquí Danza de dragones
LOS LECTORES DE GEORGE R.R. MARTIN TENEMOS UNA CITA ESTE VERANO


     Ya es definitivo. Se acerca el invierno. Un año después de su publicación en inglés, la editorial Gigamesh ha anunciado que Danza de dragones saldrá a la venta el viernes 22 de junio. Ese día tendremos ya en la librería la edición en tapa dura, aunque tendremos que esperar hasta el 13 de julio para disponer de la clásica edición en tapa blanda, en dos volúmenes. Y no será hasta 2013 cuando llegue la edición de bolsillo. Por mi parte, voy a dejar claro algo: Alejo Cuervo, el editor de Gigamesh, puede hacer lo que quiera. Puede tardar un año en publicar la traducción al español, siempre y cuando se la encargue a la maravillosa traductora Cristina Macía, que es sin ninguna duda coresponsable del éxito de los libros de George R.R. Martin en España. Puede publicar primero la edición en tapa dura, más cara claro, o inventarse una edición de lujo con fotografías de la reciente boda del amigo George o exigirnos que le besemos los pies para conseguir un ejemplar. Lo que quiera. Este tipo es el responsable de empezar a publicar Canción de Hielo y Fuego cuando nadie arriesgaba un duro por Martin. En mi opinión, le debemos un agradecimiento eterno.
     Pero los fans nos hemos vuelto un poco exigentes. Lo podéis comprobar en el libro que acaban de publicar nuestros amigos, los editores de Errata Naturae, Juego de tronos. Un libro afilado como el acero valyrio.

     Es un libro que recopila distintos artículos de lectores de Martin que tratan de extraer todo el jugo posible de la historia. El primer artículo lo firma Laura Miller y fue publicado en la revista New Yorker en 2011. Básicamente relata la pasión y la desazón de los lectores ante la lentitud con la que avanza Canción de Hielo y Fuego, desde que fuera publicada la primera entrega... ¡en 1996! Pues sí amigos, hace ya dieciséis años que conocimos a los Stark, a los Lannister o a los Targaryen, dieciséis años desde que seguimos las aventuras que suceden desde el Norte helado de los salvajes hasta Dorne, desde las Islas del Hierro hasta Qarth y el mar de Jade. Dieciséis años de noches de insomnio y ojos más rojos que los de los Caminantes Blancos que vienen de más allá del Muro. Desde la cuarta entrega, Festín de cuervos, hasta la publicación del quinto libro han pasado seis años. Y seis años son mucho tiempo para los fanáticos de los Siete Reinos. Este comentario se pudo leer en Amazon en algún momento de estos últimos seis años: "George R. R. Martin, desgraciado... Sácate la máquina de escribir del culo y ponte a escribir de una puta vez". Como señala Laura Miller: "Los ataques en Internet que sufre Martin dejan ver que algunos lectores tienen una nueva concepción de lo que un autor les debe. Se ven a sí mismos como clientes, no como seguidores, y esperan por tanto un servicio rápido y satisfactorio".

     ¿Qué nos ha pasado? ¿Acaso no aprendemos? Hace algún tiempo acabó el fenómeno televisivo Perdidos, con el que personalmente tuve una relación de amor-odio, pero que grandes amigos míos, como el Sargento Esterhaus o Javi Marmolejo, que escriben en este blog, disfrutaron como enanos. Recuerdo conversaciones con ellos, cuando acabó la serie con ese final "tan decepcionante", en la que llegábamos a la siguiente conclusión: ¿hay que juzgar una historia por cómo acaba, si nos ha producido tanto placer por el camino? Parece que hay mucha gente preocupada por la manera en que George R.R. Martin continuará la historia, piensan que el tiempo que pasa entre libro y libro es un dato significativo que debe hacernos pensar que tiene una presión tan grande que le bloquea y le impedirá proseguir y finalizar Canción de Hielo y Fuego. Yo diría, como Clark Gable en Lo que el viento se llevó, "francamente querida, me importa un bledo".

     En mi opinión hay dos tipos de libros (ya sabéis lo divertido y arbitrario que es clasificar las cosas entre las que son de una manera y las que no lo son): los que tienen una estructura que depende del final y los que no. No soy capaz de elegir entre unos y otros. Depende del momento. Ejemplos que me vienen a la cabeza de los primeros: Fin de David Monteagudo, El gran reloj de Kenneth Fearing o los Relatos de lo inesperado de Roald Dahl. De entre los segundos me acuerdo de 1280 almas de Jim Thompson, Libertad de Jonathan Franzen o Así vuela el cuervo de Ann Marie MacDonald. Por supuesto, para mí Canción de Hielo y Fuego forma parte de esta segunda categoría.

     Por eso, me da igual cómo acabe Canción de Hielo y Fuego. Me da igual lo que tenga pensado George R.R. Martin para cerrar, si es que lo estuviera intentando, todas las tramas que ha abierto. Podré soportar que mate a un protagonista, que se ponga romántico o que me insulte personalmente en un párrafo. En el fondo, solo quiero seguir leyendo. Solo quiero tener Danza de dragones entre mis manos y volver a encontrarme con todos esos personajes y esos lugares que están en mi cabeza desde hace más de diez años. Y si pudiera pedir un deseo, pediría a los Siete o a R'hllor que concedan la inmortalidad a George R.R. Martin y que esta historia no acabe nunca.

     Ya esta aquí Danza de dragones. Se acerca el verano.

                                  


Post scriptum: Ya que estamos, propongo un final para Canción de hielo y fuego. Que Martin coja a todos los lectores críticos de la serie, forme un ejército con ellos y los ponga a luchar en Poniente. Seguro que todas las casas se reunirían para luchar contra el enemigo exterior y así podríamos disfrutar de su derrota a manos del ejército Uno liderado por Jon Nieve, Tyrion Lannister y Daenerys Targaryen. Seguro que hasta los Otros ayudarían en esta batalla.