Seducción y violencia en la economía digital

ACTIVIDADES
El bueno, el feo y el malo en la economía digital
Coloquio entre Juan Vilá, Gonzalo Toca y Guillermo de Haro


   Para cerrar la semana, ayer tuvo lugar un coloquio en Muga, organizado por Raquel Blanco, de Jot Down. Tres autores ligados a Jot Down Books tuvieron a bien participar en un coloquio sobre los peligros y las oportunidades que se encuentran en los dominios de la "economía digital": Juan Vilá, que presentaba su recién publicada novela corta Señorita Google, un aviso a navegantes sobre los riesgos de cabalgar inocentemente sobre la ola del éxito tecnológico; Gonzalo Toca, que en los próximos días publicará en formato e-book el resultado de horas de entrevistas con indignados y emprendedores, con el título La empresa de la indignación; y Guillermo de Haro, que nos anunció interesantes proyectos que tiene entre manos y que publicó el año pasado Corleone Business School, donde muestra ideas clave de la gestión empresarial de la mano de la trilogía de El Padrino. 
   Si seguís cada uno de los enlaces, podréis saber más de cada uno de ellos y de su trabajo, mucho mejor que si os lo cuento aquí. A mí me basta con recomendar a Jot Down que organice una agenda de encuentros y lleve a Juan, Gonzalo y Guillermo a repetir el diálogo al que asistimos ayer. O que haga una entrevista al trío y la cuelguen en la revista digital. Hay química, es divertido y enriquece (tres reglas de oro de la cocina moderna: la última gran industria española). Yo llamaría a estos diálogos "El bueno, el feo y el malo" y para hacer el cartel promocional pondría la cara de cada uno de ellos retocando alguno de los inolvidables carteles de la película de Sergio Leone. 

@GonzaloToca
  "El bueno" sería el periodista económico, Gonzalo Toca. A pesar de conocer perfectamente las limitaciones del medio periodístico, es capaz de rastrear debajo de la superficie de las noticias y acercarse a aquellos emprendedores que producen nueva tecnología eficiente y generadora de valor (no sólo económico, sino también social). Es "el bueno" porque es entusiasta y lo transmite. Cree que las buenss ideas transforman el mundo y más aún si se generan los incentivos suficientes para abandonar las malas prácticas. Puede convencerte de que en este momento se están desarrollando las herramientas tecnológicas adecuadas para acercarse a una sociedad más eficiente y más transparente. A una sociedad que, por tanto, será más justa.


algodelibros.blogspot.com.es/
   "El malo" sería el papel asignado al novelista, Juan Vilá. Un tipo que decidió estudiar filosofía cuando Mario Conde era el modelo a seguir en España, que no puede evitar mirar con desconfianza a todos los que prometen la felicidad y el éxito como resultado de un camino individual y que es capaz de citar a Marx o a Foucault en una charla sobre economía digital en el siglo XXI. Es "el malo" porque tiene notas que pueden demostrar el vínculo oculto entre las nuevas tecnologías y el poder. Es "el malo" porque te recuerda que el poder no tendrá ningún remilgo en usarlas para mejorar su control sobre la población y porque está seguro de que la economía digital no resuelve, sino que agudiza, el gran problema de las sociedades de masas contemporáneas: el trabajo, cada vez más escaso, cada vez más precario.

@GuillermoDeHaro
   Y "el feo" sería Guillermo de Haro, del cual no se podría decir con nitidez a qué se dedica... o mejor dicho, a qué no se dedica. Quizá por eso, porque ha tocado muchos palos, posee una mirada escéptica, necesariamente pragmática. Tiene un potente discurso donde mezcla lo mejor del experimentalismo de los científicos sociales anglosajones con la aspiración sistemática de la tradición europea (y se reirá de mí por usar las palabras "experimentalismo" y "sistemática" en la misma frase, eso es una virtud suya). Es "el feo" porque es capaz de desmontar la fascinación por los mundos virtuales, pero también las tentaciones tecnófobas. Es "el feo" porque sería capaz de desanimar a un comando anti-tecnológico a punto de asaltar la sede de Google en España, pero también sería capaz de convencer al dueño de Amazon de que las librerías independientes son necesarias. Es "el feo", porque nadie se puede hacer el guapo con él.

   Ahí queda la propuesta.